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31 Mar

Cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es el segundo tumor maligno más común en los países desarrollados, considerando ambos sexos, y ocupa el primer lugar como causa de muerte por tumor. En varones es la segunda causa de muerte por cáncer después del cáncer de pulmón. En España la prevalencia es de 26.500 casos/año.

Existen evidencias experimentales, epidemiológicas y clínicas que demuestran que la dieta influye en el desarrollo del cáncer colorrectal. La dieta contiene múltiples mutágenos y carcinogénicos, que pueden derivar desde compuestos químicos naturales, como las plantas alcaloides, pesticidas y aditivos de la comida, hidrocarburos policíclicos aromáticos y aminas heterocíclicas derivadas de la cocción de los alimentos. El consumo elevado de carne roja incrementa el riesgo de cáncer colorrectal al incrementar la formación de nitrosaminas. Dietas con una gran cantidad de fibra producen heces con un tiempo de tránsito acelerado y disminuye el tiempo de contacto entre el agente carcinogénico potencial y la mucosa cólica. El calcio, selenio y otros micronutrientes como las vitaminas A, C y E y los carotenoides, contenidos en pequeñas cantidades en el agua, granos, fruta y verdura, disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal.

La relación entre cáncer colorrectal y consumo de alcohol ha sido descrita, y duplica el riesgo, en los sujetos con consumo diario. La relación entre el tabaco y el desarrollo de adenomas y carcinomas de colon ha sido demostrada y el riesgo aumenta en relación al número de cigarrillos y tiempo de exposición. Se estima que el 12% de los tumores colorrectales son causados por el tabaco. La obesidad es un factor de riesgo reconocido, en cambio la actividad física parece reducir la incidencia de cáncer de colon.

Se ha calculado que sin campañas de cribado o acciones preventivas, en los países occidentales, una persona de cada 17 desarrollará un tumor colorrectal en su vida. El carcinoma colorrectal puede ser prevenido detectando y resecando los pólipos adenomatosos asintomáticos y el diagnóstico precoz de adenocarcinoma puede reducir la tasa de mortalidad. Por todas estas razones una campaña de cribado en las personas asintomáticas es necesaria. El 75% de cánceres colorrectales se desarrolla en pacientes sin factores de riesgo y el 15% en pacientes con riesgo intermedio (historia familiar de cáncer colorrectal). En las personas sin factores de riesgo se recomienda, a partir de los 50 años, una prueba de cribado (test de sangre oculta en heces). Los pacientes con familiares de primer grado con tumor colorrectal o pólipos adenomatososos tienen que iniciar el cribado a los 40 años o 10 años antes de la fecha de presentación en el familiar, si lo fue antes de los 40 años.

Actualmente existe un aumento del porcentaje de pacientes diagnosticados en fase asintomática por la práctica del cribado o por la realización de colonoscopia ante una rectorragia leve. Sin embargo, persiste el diagnóstico de cáncer establecido con los cuadros clínicos característicos. En el cáncer de colon derecho, la presencia de anemia, masa palpable, alteración del hábito defecatorio o dolor, si invade estructuras vecinas, son característicos. En cambio, el cáncer de colon izquierdo se presentará con más frecuencia con rectorragia, estreñimiento con posible oclusión intestinal, y menor frecuencia de tumor palpable.

El diagnóstico de cáncer de colon se establece por colonoscopia y biopsia. La colonoscopia debe ser completa para la evaluación de eventuales lesiones sincrónicas. La estadificación preoperatoria con la TAC permite la evaluación de la localización real del tumor, la eventual invasión o amenaza de estructuras vecinas y la detección de metástasis a distancia.

La discusión multidisciplinar es importante para la selección del tratamiento. El tratamiento básico del cáncer de colon con intención curativa es la extirpación quirúrgica del tumor primario y de los ganglios linfáticos. El abordaje laparoscópico comparado con la vía tradicional abierta ha demostrado tener ventajas en cuanto a una rehabilitación postoperatoria más precoz, con resultados oncológicos semejantes cuando la exéresis es correcta.

Sobre el pronóstico del cáncer de colon influyen numerosas variables relativas a la historia clínica del paciente, a las características patológicas del cáncer y al factor cirujano. El factor cirujano influye sobre los resultados a largo y a corto plazo tras resección del colon por cáncer. Hospitales y cirujanos con mayor volumen tienen menor morbilidad y mortalidad postoperatoria, menor tasa de recidiva y mayor supervivencia. Un cirujano experto puede mejorar los resultados oncológicos efectuando una resección de la pieza en bloque en los tumores de mayor tamaño evitando la perforación.

Integrada en el equipo de cirugía, la unidad de coloproctología de HLA Vistahermosa, dispone de los medios más sofisticados para el tratamiento de la patología tumoral del colon y recto. Los pacientes son intervenidos por vía laparoscópica obteniendo unos excelentes resultados en cuanto al postoperatorio, alta precoz y calidad de la pieza quirúrgica que permitirá un manejo adecuado por parte del servicio de Oncología.

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